LA PRIMERA BRECHA Y LA INTUICIÓN PATERNAL

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Ayer el futuro hermano mayor, se cayó y se hizo su primera gran herida de guerra: una brecha no muy profunda pero sí escandalosa. Yo no estaba presente pero me llamaron con la mayor de las cautelas temerosos de que el susto me provocara un patatus con mi embarazo. Cuando llegué mi padre huía con una fregona con la que habían limpiado el charco (sí, charco) y reguero de sangre… creo que la escena fue de lo más gore.

Con el niño lleno de sangre nos fuimos al centro de salud donde nos derivaron al hospital donde después de ponerle un anestésico entre 4 personas (mi chiquitajo es de armas tomar!), le pusieron dos puntos de papel y dos puntos de hilo.

A los padres nos dejaron fuera… me hubiera gustado estar pero entiendo que ellos hacen así mejor su trabajo y el mal rato hubiera sido peor. Cuando me lo trajeron me dijeron con la boca muy pequeña que se había portado muy bien aunque estaba con la cabeza chorreando en sudor del sofocón que se había llevado. La conclusión han sido 4 puntos (dos de pegatina y dos de hilo) que le dejarán una marquita que nos recordará su primera batalla.

Lo más curioso del tema es que cuando salimos el papi se fue a recoger el informe médico y a hablar con la pediatra para que le contara los cuidados que teníamos que tener mientras el enfermero hacía lo mismo conmigo. Estas fueron las recomendaciones:

– Enfermero: Tiene dos puntos de papel que tenéis que cuidar con betadine y los puntos de hilo se caerán por si solos en un período de 9 días como mucho…

– Médico: No mojéis los puntos, no hace falta desinfectarlos y tenéis que venir dentro de una semana a quitarle los puntos de hilo.

¿Y a quién haces caso?… pues a la intuición, observación y pediatría maternal/paternal que llevamos practicando desde que nació.

¿Y vosotros? ¿Recordais el primer susto que os dieron vuestros peques?